El no hacerlo podría justificarlo por un montón de excusas interminables, pero la verdad ha sido por falta de todo. Tiempo, ganas, ideas...la más pura carencia de voluntad, pues si esta hubiera existido, las otras aparecen por inercia.
Una vez presentadas mis excusas, creo que para mi mismo, me dispongo a escribir y es en este momento cuando me ronda por la cabeza hacerlo cada día, a modo de ejercicio mental, como una terapia. Mañana, cuando a estas horas lo tenga que hacer ya veremos que pasa.